Gali



ELLAS… MIS MEJORES AMIGAS

Todas creemos tener a las mejores amigas del mundo, eso es lo que decimos en las reuniones, en las redes sociales y en cualquier ocasión en la que podamos hablar de ellas. Yo por supuesto estoy segura de que mis amigas son increíbles.

Quizás no seré la persona más divertida o la más aventada pero tengo la suerte de rodearme de mujeres no sólo hermosas por fuera y aún más por dentro, sino valiosas. No se cómo lo hago o si de plano alguien me las mandó para hacer mi vida mucho más bella,  pero es un regalo que agradezco con toda mi alma.

Ellas siempre están ahí cuando las necesito, incluso si por el trabajo yo no puedo estar para ellas;  confían en mí si los secretos son demasiado grandes para guardarlos solas, no me juzgan  a pesar de que mis decisiones no sean tan buenas y me demuestran todos los días que hay gente buena en este mundo.

Y es que la intensa conexión que existe entre mujeres, cuando es verdadera, no entiende de malicias o dobles intenciones, sino que se alimenta de aquello que para los demás ojos es casi imperceptible: sabes con exactitud el significado de cada uno de sus gestos; sabes que si levanta la ceja, por ejemplo,  algo le molestó, te emocionan sus alegrías, te conmueve su absoluta lealtad… incluso tu corazón se rompe si el de alguna de ellas está roto.

Ese grado de complicidad se construye día a día con las risas que nadie más entiende, las miradas que otros no perciben y las locuras que todos ven extrañas pero para ustedes forman parte de una relación que a medida de que pasan los años, y aún mejor a pesar de ellos, sigue siendo maravillosa.

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Muchas personas suelen decir que las amigas son las hermanas que uno escoge, nuestras cómplices en travesuras y un espejo en el que no podemos evitar encontrar más de una parte de nosotras. Lo cierto es que en un mundo tan complicado como el nuestro, que formen parte de nuestra vida es una bendición.

Aunque a muchas de mis amigas ya las conocen, por ser también figuras públicas, hay otras que se mantienen en el anonimato, y no quería dejar pasar un mes tan especial sin que todos los que me acompañan día a día a través de esta página supieran lo extraordinarias que son para mí.

A mis compañeras de vida: ustedes me hacen creer que existen personas que valen la pena y agradezco a Dios y a la vida por habernos juntado en el mismo camino.

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