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CRECER NO SIGNIFICA DEJAR DE SER NIÑO

Cuando era niña el mundo me parecía completamente diferente a como lo veo ahora, era un enorme patio de juegos donde cualquier cosa era posible y todos los sueños se hacían realidad. Era curiosa, como cualquier niña que está descubriendo al mundo y siempre quería hacer mucho más.

Mis mejores habilidades, esas que ahora presumo, las descubrí gracias a una simple frase: “a que no te atreves”, aunque a mi mamá no siempre le parecían buenas ideas.

Es tan fácil divertirse a esa edad y resulta casi imposible preocuparse por las “cosas de adultos”, no hay quien te juzgue por decir lo que piensas, porque eso hacen los niños e incluso puedes alegrar la vida de los demás con alguna de tus divertidísimas ocurrencias.

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¡Que ganas de volver a ser niña! Para ellas es demasiado sencillo solucionar cualquier problema en el mundo con tan sólo una sonrisa y reír con todas tus fuerzas está permitido.

Aunque no puedo volver el tiempo atrás, ahora vivo la infancia a través de los ojos de mi Mateo, verlo reír y jugar me hace recordar lo increíble que es ser niño y vivir en un mundo donde no hay límites; en un minuto puedes estar peleando contra un terrible dinosaurio y al siguiente ser un agente entrenado con la habilidad para salvar al mundo.

De mi pequeño superhéroe aprendo algo nuevo todos los días, me hace observar con detenimiento cosas que a veces no logro ver a simple vista, gracias a él he entendido que jugar no sólo es cosa de niños y ahora me detengo a disfrutar de cada una de las pequeñas maravillas que tiene la vida.

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Acordarme de todo esto, le da sentido a que haya un día del niño y que celebremos la dicha de tenerlos a nuestro alrededor, con la absoluta responsabilidad de guiarlos con amor, para que ellos nunca dejen de ser del todo niños.

Si pudiéramos recordar todos los días nuestra niñez, veríamos la vida de otro color y nuestros problemas dejarían de ser tan importantes, actuaríamos  como en realidad queremos hacerlo; viviríamos más felices y nunca dejaríamos de sorprendernos.

Lo más importante es saber que crecer no significa que dejemos de ser del todo niños y que no importa la edad que tengamos, jamás es demasiado tarde para seguir riendo hasta que nos duela la panza y aprender jugando.galilea-montijo-dia-del-niño-3

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